Me perdí

Me perdí.

Me perdí y no es la vez primera.

Me perdí en tantas oportunidades, en tantos lugares!

Una vez me perdí entre los rollos de telas en La Favorita, eran miles y gigantes y yo un niño.

Creo recordar que me perdí en La Buena Vista también, o quizás fue mi hermana Violeta.

Me perdí en la isla y en Bariloche, tres veces. De éstas tres, la última sigue latente hoy en día.

Con el tiempo me fui perdiendo y perdiendo sistemáticamente, una y otra vez.

Me perdí en la música, en los mandatos, en el aplauso, en el silencio y en la necesidad de pertenecer; me perdí en el ego, en mis relaciones, en los shows, en la soledad, en mis principios, en los excesos, en la maría, en el sexo, en las giras, en los cuerpos, me perdí en la lujuria y en el descontrol. 

Me perdí en mi pareja. 


Me perdí en mí mismo...


En el álbum Volver a Casa del año 2020, al final de Respirar, hay un pasaje que dice: 

"Perdiéndome, sin saber adónde ir.
Perdiéndome, me fui encontrando".

Y en eso radica a mi entender la bondad del perderse: en lo que se hace para volver a encontrarse.

No sé si vos alguna vez te perdiste.

Yo hice de todo para encontrarme, fui mucho más allá de lo conocido por mi mente peque y cada vez me siento más capaz, expandido, más libre, más desprejuiciado, más empático, más respetuoso, más niño.

Además de intentar tocar todos los instrumentos que se me presentan estudié cantos armónicos, hice teatro, tomé clases de danzas, fui a retiros, cursos de respiración, malabares, yoga, cuencos, meditación y más..., considero que la conexión con el movimiento y con nuestro cuerpo físico es fundamental para autoconocernos, para ir descubriéndonos capa a capa y sacando lo que antes daba vergüenza quizás y ahora nos ubica desde otro lugar.

En este preciso momento estoy en medio de un sacudón emocional extremo, con cambios estructurales impensados a esta altura de mi vida, relacionándome con personas hermosas que me revitalizan con sus palabras e intenciones, renaciendo constantemente, siendo acompañado por hermosos seres que con su sabiduría me recuerdan lo importante, con la certeza de que el universo me sostiene.

Me perdí, si.

Pero sé que es para bien, porque cada "volver a empezar" es desde donde dejé la última vez, nunca es desde cero.

¡Las posibilidades son infinitas!

¡Deseo que te pierdas!


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